Cuando hablamos de hábitat troglodita ( del griego troglodytes) lo hacemos en referencia al peculiar modo de organización de un asentamiento humano en cavernas. Esta etimología que particularmente se aplica a grupos humanos prehistóricos es aplicable en la actualidad a determinadas zonas geográficas de la provincia de Granada.
Las cuevas, en tanto que abrigos naturales, han sido utilizadas por el hombre desde el Paleolítico Superior. Este hábitat no desaparece y queda perpetuado en el tiempo y en la historia sin perder su esencia: La madre tierra ampara y protege en su interior al hombre.
Ya no son las cavernas ni los abrigos naturales lo que ocupamos; el hombre ha modificado el terreno para cubrir sus necesidades; se especializa creando todo un mundo subterráneo que concita, en la actualidad, el asombro del visitante. Llama la atención como se articulan las cuevas en barrios; como se va desarrollando toda una geografía urbana insólita.
El visitante de estas comarcas granadinas tiene la oportunidad única de comprobar como un sistema de ocupación del medio natural, el hábitat troglodita, se ha perpetuado durante milenios sin perder su esencia.
Las cuevas se han convertido en el elemento definitorio por excelencia de las comarcas de Guadix y Baza de la provincia de Granada. Construidas sin tener que echar mano de arquitectos, las formas y volúmenes dependen en gran medida de las características de la roca en la que hayan sido excavadas y de la originalidad y necesidades del que las construye.
Mantienen una temperatura constante a lo largo de todo el año y convierten la experiencia de habitar en ellas en algo realmente único.
Pero además de ser un excelente alojamiento, constituyen un rico patrimonio histórico que merece la pena ser visitado. En la zona abundan las cuevas de época almohade, la mayoría de ellas construidas en estructuras laberínticas con hasta tres plantas.
Las cuevas más antiguas datan de finales del siglo X y principios del XI. En un principio fueron utilizadas como fortalezas, aunque en época almohade se combinó este uso con estancias permanentes. Fue en la época nazarí cuando se les empezó a dar el uso que actualmente tienen, el de residencia familiar. No hay ningún precedente de hábitat de este tipo en Europa. Existe una teoría de que su origen esté en la ocupación de la zona por tribus bereberes.
En extremo oriente existen cuevas sagradas llamadas "Yoni", palabra que significa "sexo femenino". El paso del peregrino a través de ellas constituye un rito de purificación. También los romanos daban a las construcciones bajo tierra un carácter especial; era bajo tierra donde construían "L'Eliseum", lugar de estancia feliz de héroes y de otros semidioses. Sin duda, parte de este misticismo, de la idea de encontrarse en las entrañas de la madre Naturaleza, se conserva aún en los habitantes de estas comarcas.
Por último, cabe destacar el hecho de que la cueva, excavada en el mundo subterráneo, está omnipresente en la religión cristiana: la cueva de la Anunciación de Nazareth, la de la Natividad en Belén o el Santo Sepulcro en Jerusalén constituyen los ejemplos más evidentes. En realidad, el trogloditismo no sólo nos hace viajar a las profundidades de la tierra, sino también a los abismos de nuestro subconsciente colectivo. Existe una estrecha relación entre lo sagrado y la tierra. La tierra es el primer soporte donde el hombre se ha expresado: en ella fue donde exteriorizó su humanidad inventando el arte.
Cueva-museo de Guadix
Museo de Alfarería en cueva :Gabarrón,
Museo etnológico en cueva: Purullena
Grutas naturales que sirvieron de hábitat: Gruta de Piñar
El cementerio en cueva de Velerda,
Barrios de cuevas en la comarca.
Museo de paleontología de Orce.
Enterramientos trogloditas: el parque megalítico de Gorafe.
(Infórmese en su alojamiento)